El próximo Viernes, en El Entrego, el Club de Prensa Asturiana de La Nueva España y Cauce Nalón organizan un debate bajo un título que ya de por sí dice mucho “análisis y algunas propuestas a los jóvenes del Nalón”. Título que cómo digo, dice mucho. Y lo dice porque antes de pasar a hablar de las propuestas se harán diagnósticos y luego se darán estas –algunas- que viene a destacarnos la honestidad con la que se organiza este debate. No se hablarán de soluciones, sino de propuestas y éstas, a buen seguro, se convertirán en soluciones si los propios jóvenes las vemos como tales.Yo soy de los que cree que los diagnósticos siempre son necesarios. Pero con cuidado. No caigamos en el error, tampoco, de centrarnos única y exclusivamente en estos o que los mismos sean tan agresivos y negativos que quiten las ganas ya de plantearse ninguna propuesta o alternativa.
No me salgo de lo ya tantas veces dicho si digo que el principal problema que tenemos los jóvenes –en este caso los del Nalón- es el de la emancipación o lo que es lo mismo, el empleo y la vivienda. Este es el problema más importante desde hace muchos años y sin duda, en el futuro, lo seguirá siendo. No obstante hay elementos que invitan a reflexionar las soluciones a este problema. En el terreno laboral, en los últimos años, el Valle del Nalón se ha convertido en destino de numerosas empresas ligadas al sector de las nuevas tecnologías. Algo importante que viene a demostrar la posibilidad de impulsar un nuevo tejido industrial en nuestra comarca ligado a algo tan creciente como es este sector. Desde el punto de vista de la vivienda, aún no negando el crecimiento del precio de la misma, existen elementos para el análisis. En los municipios del Valle se viene impulsando la construcción de un importante número de viviendas de protección que tienen un límite en el precio de las mismas o se ponen en marcha iniciativas novedosas como el plan de vivienda joven de San Martín. A ello hay que sumar el recientemente anunciado Plan Nacional de alquiler para jóvenes, que plantea propuestas muy interesantes, tratando de promover la cultura del alquiler al menos, en una etapa, la de la juventud, que puede ser una primera solución para permitirnos salir de casa sin afrontar la compra de una vivienda.
Hace años que, además, alguna serie de personas venimos reivindicando la necesidad de “vender” nuestro Valle ante el resto de Asturias. La mejora de las comunicaciones con el resto de la Comunidad y el hecho de que el precio de la vivienda –aún habiendo crecido- sea sensiblemente más barato que en las grandes ciudades asturianas, pueden hacer de nuestra comarca un lugar atractivo para vivir, sobre todo si a ello sumamos la recuperación de nuestro patrimonio cultural y la riqueza de nuestro paisaje natural. Sinceramente, para mantener y estabilizar nuestra población, es por ahí por dónde hemos de ir.
Ligado al empleo hay una reivindicación sobre la mesa que de un tiempo a estar parte se escucha y se escuchará mucho: generalizar el concepto de joven mileurista. Es curioso que se hable de mileuristas cuando muchísimos jóvenes hoy no llegan a eso, a cobrar mil euros. La UGT y las Juventudes Socialistas abanderan una reclamación para que en el plazo de pocos años el salario mínimo llegue ahí: a los mil euros. Es algo difícil pero no imposible -subir el salario mínimo- algo que ha venido promoviendo el Gobierno de España presidido por Zapatero en los últimos años. De esta forma si que podríamos hablar de jóvenes mileuristas.
Pero hay más cosas que nos preocupan a los jóvenes en el Nalón. Fundamentalmente, el acceso a la cultura, al ocio, al disfrute del tiempo libre. A nadie se le escapa que los jóvenes somos muy distintos unos de otros en lo que a nuestros gustos se refiere. No hay un único tipo de joven. Por ello hay que reivindicar –y creo que los ayuntamientos del Valle vienen trabajando ya en algo de ello- que se avance en configurar, a nivel de la comarca, una oferta plural de ocio y cultura para que cualquier joven, tenga los gustos que tenga, encuentre en el Valle un espacio para su disfrute. Ni más ni menos lo que se reivindica es articular la comarca como lo que es: una gran ciudad. De esta forma competiríamos, en lo que a oferta se refiere, con lo que ya existe en otras grandes ciudades de Asturias.
También es preciso trabajar en la mejora de las comunicaciones. La red de carreteras ha mejorado –debe hacerlo aún más en el futuro- pero hay que ser conscientes de que la comunicación con el centro de Asturias debe ser un hecho y en tiempos razonables. El impulso al proyecto tren-tran y que sea útil para facilitar estas comunicaciones es una necesidad de primer orden. También la mejora de las mismas con centros de trabajo, educativos y de ocio, que aún hoy no existen.
Pero junto a todo ello hay algo fundamental. Me estoy refiriendo a promover una cultura emprendedora. El trabajo de Valnalón, del Centro de empresas en San Martín y ahora, del semillero de empresas del CIDAN en Laviana, es buen ejemplo de lo que estoy diciendo. Estos centros hacen un trabajo excepcional, promoviendo esta cultura, apoyando a los jóvenes del Valle en sus inicios, contribuyendo a que estos puedan verse a sí mismos como promotores y dueños de su trabajo. Algo que yo observo, además, es que muchas de estas nuevas iniciativas de nuestros jóvenes emprendedores van relacionadas con dos sectores emergentes como son el turismo/ocio y la asistencia social. El apoyar a los jóvenes emprendedores es la mejor forma de garantizar el futuro de nuestra comarca y mirar al futuro con ilusión.
Y digo bien: mirar al futuro con ilusión. Vuelvo al punto dónde empecé. Es necesario realizar diagnósticos pero estos no nos pueden sumir en la desesperanza. Hemos de romper una lanza en torno a las inmensas posibilidades que nos puede ofrecer esta comarca. Al futuro que dentro de la misma tenemos los jóvenes. Y para ello, lo primero de todo, hemos de creer en nosotros mismos. Somos herencia de una historia plagada de luchas por la igualdad y la solidaridad que caracterizan nuestra forma de vida, la de las comarcas mineras. Hay problemas –es cierto- pero también empiezan a plasmarse, aunque no sean todo lo rápidas que se quisieran, soluciones.
Por eso, felicito a los organizadores del debate por ser conscientes de que la mejor manera de contribuir al futuro del Nalón es apostar por resolver los problemas que tenemos los jóvenes.
Estoy seguro que algunas de las propuestas que allí se plantearán servirán para seguir mejorando. Para seguir construyendo comarca, desde el punto de vista de la necesaria unidad.
Pero no olvidemos, los jóvenes, que al final los únicos protagonistas de nuestro destino somos nosotros mismos. De nosotros, cómo y cuándo queramos, depende el futuro del Valle del Nalón.
Adrián Barbón
Artículo publicado en La Nueva España de las Cuencas, el Jueves 4 de octubre de 2007.




